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Aquí sí se hablará de todo... eventualmente.

Thursday, November 04, 2004

International Politics: Democracy and Gilligan's Island

Resulta ser que ganó Bush las elecciones en EE.UU. ¡Qué cosa! Para mí, no es más que la prueba de que la democracia no funciona bien. En países como el nuestro, y la potencia económica número 1 del mundo, puede ganar un presidente que tiene apenas la mitad de los votos (en nuestro caso, mucho menos que la mitad). La típica definición “por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo” tendría que ir acompañada de la definición de pueblo.

El problema principal con la democracia, como platicábamos AG y yo el otro día, es que asume que el hombre es inherentemente bueno. También asume que los intereses del hombre están relacionados con los intereses de la comunidad en la que se desarrolla. Así, todos los pertenecientes a una comunidad X tendrían intereses comunes y no importaría a quién se elige como gobernante, porque la sociedad sería homogénea y daría lo mismo.

Ahora, extrapolemos esto al mundo entero. Cuando era niña escribí un cuento con mi papá. El cuento se trataba de un mundo perfecto que funcionaba como una gran empresa. Los polos ofrecían una inmensa cantidad de petróleo para todos, el Cono Sur era el proveedor de azúcar y maíz para la humanidad. Utilizábamos monedas de plata y oro forjadas en México y distribuidas por flotas estadounidenses. Los japoneses se encargaban de diseñar los electrodomésticos del mundo, mientras que los chinos los manufacturaban rápidamente para que nos llegaran a tiempo. En Europa los diseñadores y textileros se daban vuelo, con los materiales que venían de la India y del medio oriente. Así sería una democracia perfecta, tipo La Isla de Gilligan, en donde cada quién hace lo que sabe hacer y recibe de los demás lo que necesita.

Sin embargo, nos enfrentamos a una realidad en donde el país que tiene al mundo agarrado por los t***tes (excuse my French) se enfrenta a elecciones. Para el resto del mundo la elección es obvia: cualquier cosa que no sea George Bush. ¿Por qué? Por sus políticas migratorias sin pies ni cabeza, por sus cambios de opinión, porque está llevando a EE.UU. a una ruina que no han conocido jamás, y de la cual solamente saben salir con más y más guerras.

Todos los días en la mañana vemos un video amateur de otro rehén en Irak, de gente suplicando que su país retire tropas… ¿lo van a hacer? Al día siguiente, en las noticias, vemos la decapitación de esta persona, contestando nuestra pregunta. La popularidad de Bush aumenta conforme aumenta el “Terrorismómetro”, porque hay quienes piensan que Bush los puede salvar de aviones matando a su familia.

¿John Kerry era lo mejor que podía sucederle a EE.UU.? Nadie lo sabe, ni lo sabremos nunca. Bush se queda otros cuatro años. Dick se queda otros cuatro años también. Se quedan el desempleo y las bolas de goma a nuestros co-nacionales. Se quedan las medidas excesivas de seguridad en los aeropuertos del mundo, se queda Sharon, Afganistán destruido y Al Qaeda por doquier. Todos somos gobernados por George Bush, pero sólo opinó una pequeña parte.

Yo no sé qué vaya a pasar, ni me gustaría augurar guerras ni destrucción. Yo no soy nadie. Sólo sé que del hombre perfecto que supone la democracia, todos tenemos un 0.00001% por lo menos. A todos nos duele un poco cada bomba en Irak, y al que no, que no se pavoneé llamándose a si mismo humano. Hay quien opina que las guerras son un mal necesario. A mí me gustaría pensar en que los males necesarios deben venir una vez que se hayan satisfecho los bienes necesarios.

Una de mis caricaturas favoritas de Mafalda es una en la que Susanita está viendo el periódico y lee sobre el hambre, la pobreza, la guerra, la tranza, los muertos… suspira y dice: “Ah, por suerte el mundo queda taaaaaaaan lejos…” Saludos a los Susanitas del mundo, Salve Presidente Bush.

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